Bien dicen por ahí que la belleza cuesta y esto lo sabe de primera mano una joven alemana quien ha vivido durante los últimos tres años en “aprietos”. 

La protagonista de esta noticia no tiene problemas económicos. Ella vive "apretada" porque  tiene el deseo de reducir al máximo su cintura y para ello debe vivir con el abdomen "comprimido".  
 
Y es que Michele Kobke, quien vive en Berlín, quiere llegar a tener la cintura más pequeña del mundo y para lograrlo, usa un corsé las 24 horas del día. 
 
La joven 24 años ha usado esta prenda interior durante tres años para lograr su objetivo y finalmente ha logrado reducir su cintura de 64 centímetros a sólo 40 centímetros. 
 
En su cuenta de Facebook, la alemana siempre mantiene bien informados a sus admiradores sobre las medidas de su cuerpo  y su página está llena de los comentarios alentadores de sus seguidores. 
 
A Kobke la belleza le podría costar más que a otras personas, ya que el tener una cintura tan reducida puede ocasionar problemas respiratorios y cardiacos.