Para que tu bebé crezca saludable y fuerte no es solo cuestión de alimentarlo bien. También es necesario tomarlo en brazos, acariciarlo, besarlo, masajearlo... Aunque no sea muy habitual, los masajes le dan seguridad, tranquilidad y estimulan su organismo. El masaje terapéutico para niños recibe el nombre de Shantala. Aquí te contamos sus beneficios y cómo practicarlo.

1. Su origen está en la India. El doctor francés F. Leboyer, después de observar cómo una madre masajeaba a su bebé, quedó fascinado por los beneficios que tenía en los niños. Decidió importar esas técnicas a Occidente y bautizar la práctica con el nombre de aquella madre, Shantala.

2. Una gran estimulación. Masajear a un niño permite estimularle su sistema nervioso, respiratorio, digestivo, endocrino y circulatorio.

3. Un poco de paz. Este tipo de masajes es una excelente manera de calmar a los niños cuando tienen cólicos, están enfermos, sin poder dormir, etc. Generalmente, terminan dormitando o profundamente dormidos.

4. Les da fuerza. Fomenta la resistencia de su organismo y lo ayuda a llevar a cabo un desarrollo psíquico positivo.

5. Los sentidos. Durante el masaje, los pequeños sienten una sensación muy agradable que no trata únicamente del contacto de las pieles sino también de percibir sensaciones a través del oído, el olfato y la visión.

6. La relación. Al someterlo a esta práctica, el bebé sentirá paz, se relajará y disfrutará de un enorme placer. Es una excelente oportunidad para fomentar la relación con el niño, regalarse unos minutos de relajación y felicidad.

Cómo practicarlo

Los movimientos deben ser firmes, del lado izquierdo hacia el derecho y a un ritmo lento y constante, moderando la presión de los dedos según la zona. Siéntate en el suelo, extiende las piernas y pon el niño en el medio. Empieza por el pecho, desliza tus manos del centro para los lados. Después del pecho, masajea sus brazos, desde el hombro hacia la mano, firme y constante, sin perder el ritmo y sujetándolo con la otra mano de la axila. Masajea las manos estirando suavemente cada dedito. Lo mismo con los pies. Pon una de tus manos en el estómago y deslízala hacia la cintura como si quisieras bajarle la comida. Importante: si el bebé está enfermo, con fiebre, gripe o alguna infección, no se los practiques.


Fuente:
balanceforlife.org
infantmassageusa.org