Según médicos y expertos, ahora se puede comprobar que las personas que viven en países del Mediterráneo no solamente tienen menos enfermedades cardíacas por el lugar que viven, sino por la comida que consumen diariamente.

Según un estudio publicado por el New England Journal of Medicine, alrededor del 30 por ciento de los ataques cardìacos, derrames cerebrales y las muertes por enfermedades del corazón se pueden prevenir al imitar los hábitos alimenticios de países como España, Grecia e Italia.

Una dieta rica en aceite de oliva, nueces, frijoles, pescados, frutas, vegetales, baja en productos lácteos, dulces y carnes rojas ha sido comúnmente referida como saludable. El nuevo estudio, realizado durante cinco años por investigadores españoles, es el primer ensayo clínico importante para medir el efecto de la dieta mediterránea con el riesgo de problemas cardiovasculares, reportó el New York Times.

El método, que inclusive permite tomar vino con las comidas, fue llevado acabo con 7,447 personas, hombres y mujeres entre los 55 y los 80 años, quienes tenían riesgo de sufrir problemas cardiacos pero ninguno estaba diagnosticado. Las personas tenían diabetes tipo dos, factores de riesgo como la presión arterial y colesterol alto y obesidad. Los participantes también tenían antecedentes familiares con estos síntomas o eran fumadores. La mayoría de las personas tomaban medicinas para la presión alta o la diabetes.

Las personas fueron asignadas al azar a tres diferentes grupos, a un grupo se le dio una dieta baja en grasas, al segundo grupo le asignaron la dieta del Mediterráneo rica en aceite de oliva y el tercer grupo tuvo la dieta del Mediterráneo con altas cantidades de nueces.

El grupo con la dieta baja en grasa tenia menores probabilidades con cumplir con las restricciones, a esto se le atribuyó a la falta de asesoramiento en el principio del estudio. Este resultado transformó el estudio de los hábitos alimenticios en el norte de Europa y América en contra de la dieta del Mediterráneo.

Las personas en el estudio tuvieron revisiones trimestrales y recibieron aceite de oliva, nueces y otros artículos no alimenticios de regalo.

La magnitud del estudio sorprendió e impresionó a los expertos. Rachel Johnson, una profesora de nutrición en la Universidad de Vermont dijo al New York Times que el estudio “Utilizó criterios de valoración muy significativos. Ellos no se fijaron en los factores de riesgo, solamente estudiaron los ataques al corazón, derrames cerebrales y la muerte. Al fin y al cabo, eso es todo lo que realmente importa”.

Aunque no se detectó la pérdida de peso, la dieta del Mediterráneo probó ayudar a reducir los riesgos para la salud. El estudio acabó antes de lo previsto, ya que los resultados fueron tan claros que se decidió que sería poco ético continuar”.