WASHINGTON D.C.- Para el momento en que el sospechoso de un supuesto plan para detonar una bomba en el capitolio de Estados Unidos fue arrestado en un estacionamiento vistiendo lo que según él era un chaleco cargado con explosivos, ya llevaba viviendo 12 años sin permiso legal en el país.

Su visa de turista expiró el mismo año en que llegó desde su natal Marruecos como un adolescente en 1999.

El proceso penal en contra de Amine El Khalifi, de 29 años, de Alexandria, Virginia, renovó el debate sobre la manera en que el gobierno de Estados Unidos —una década después de los ataques terroristas de 2001— falla rutinariamente al rastrear a los millones de visitantes extranjeros que siguen en el país más tiempo del que tienen permitido.

El gobierno de Barack Obama no considera la deportación de gente cuya única infracción sea permanecer más tiempo del que le permite su visa. Ha enfocado los esfuerzos de inmigración en la gente que ha cometido crímenes serios o son considerados una amenaza pública o a la seguridad nacional.

Un subcomité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes planeó una audiencia de revisión de este tema el martes. La presidenta del panel, Candice Miller, dijo que El Khalifi "sigue una larga cadena de terroristas, incluyendo varios de los secuestraron aviones el 11 de septiembre, que se quedaron en el país más tiempo del permitido y luego cometieron los ataques terroristas".

"Debemos reconocer que tenemos este problema", dijo Miller. "la verdad es, el percentil 40 de todos los ilegales (inmigrantes sin permiso de legal) están en el país con visas vencidas. Llegaron legalmente por la puerta principal".

El Khalifi, quien es acusado de intentar usar un arma de destrucción masiva, nunca llamó la atención de las agencias policíacas federales incluso después de una serie de encuentros menores con la policía en el norte de Virginia entre 2002 y 2006, incluyendo conducir a alta velocidad y otra falta vial. Los programas que hubieran podido identificarlo de haber sido encarcelado por las autoridades locales, incluyendo uno que comparte las huellas dactilares de prisiones locales con el FBI, no estaban listos a tiempo.