Cada fin de semana miles de visitantes y habitantes de la capital mexicana se reúnen para recorrer los canales que aún se conservan de Xochimilco, uno de los cinco lagos que forman la cuenca lacustre del Valle de México.

Los motivos para visitar esa zona localizada en el sur de la Ciudad de México son diversos, aunque se resumen en el deseo de pasar un rato agradable, de comer en compañía de los amigos mientras se escucha música de mariachi –o de otro género–. De hecho, muchos jóvenes acostumbran realizar paseos nocturnos y entre semana.
 
El paseo inicia desde que se estacionan los automóviles y se llega caminando a los embarcaderos. Ahí están las llamadas trajineras –especie de lanchas multicolores, techadas, pero con aberturas laterales que permiten la interacción con otros grupos–, que recuerdan los paseos de principios del siglo XX, recreados en innumerables películas de la época dorada del cine mexicano.


Las trajineras se convierten en espacios de convivencia, donde pueden organizarse comidas para decenas de personas.
 
La duración del paseo es al gusto de los clientes, ya que las trajineras son rentadas por hora y número de personas. Hay algunas de gran tamaño y otras pequeñas, aunque invariablemente todas están adornadas con diseños florales y el nombre de alguna afortunada.
 
Algunas familias se organizan y llevan la comida desde sus casas; otras, eligen comer en alguno de los restaurantes que se localizan en las orillas de los canales, pero también pueden adquirirse platillos típicos a alguna de las vendedoras que se trasladan en chalupas, embarcaciones de menor tamaño, junto a las trajineras.  Estas vendedoras también ofrecen a los visitantes artesanías variadas y una diversidad sorprendente de plantas y flores. 
 
Señoras a bordo de "chalupas" venden alimentos, artesanías y flores a quienes recorren los canales.
 
Y es que en los lagos del Valle de México eran frecuentes las chinampas –de origen nahuátl–, que es un método antiguo de agricultura en el que a través de una especie de balsas cubiertas con tierra, se cultivaban flores y verduras; además de que se lograba una expansión territorial.