México - La Policía mexicana desalojó el viernes a los maestros que se mantenían desde hace un mes en la plaza principal de Ciudad de México como parte de sus protestas contra la reforma educativa impulsada por el Gobierno.

La operación comenzó a las 16.20 hora local (21.20 GMT), luego de que esta mañana los miles de maestros, miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), recibieran de las autoridades un exhorto final a que abandonaran en paz la Plaza de la Constitución de Ciudad de México.

A las 14.00 hora local (19.00 GMT) las autoridades dieron un "plazo perentorio" de dos horas para que los maestros se marcharan, y aunque algunos de ellos abandonaron la plaza, otros permanecieron en ella detrás de endebles barricadas a la espera de los agentes.

Cuando los agentes finalmente ingresaron a la explanada, los maestros que aún se encontraban en ella les lanzaron diversos objetos, mientras algunas personas arrojaron a los policías bombas molotov, según pudo comprobar Efe.

Las fuerzas policiales respondieron con gases lacrimógenos y chorros de agua lanzados por tanquetas antidisturbios que llegaron a la plaza de manera paralela.

Durante los disturbios hubo un número no determinado de heridos y detenidos.

Antes del desalojo, la Policía Federal mexicana anunció que habría un "moderado uso de la fuerza" en la inminente operación.

En declaraciones previas a los hechos, el dirigente de la Sección 22 de la CNTE, correspondiente al estado de Oaxaca, Rubén Nuñez, declaró a la televisora Milenio que al cumplirse el plazo se retirarían "sin violencia" y evitando cualquier tipo de "confrontación".

"La lucha la mantendremos, es constante pero será a través del diálogo y un debate sobre las reformas de ley educativas", dijo.
Comentó que una vez liberada la plaza se realizaría una asamblea de la CNTE para definir los siguientes pasos de su resistencia "pacífica".

Tras el desalojo, en el "Zócalo" capitalino sólo quedaron evidencias de los campamentos de la CNTE, con plásticos y basura esparcidos en la explanada. En las calles aledañas a la plaza permanecieron grupos de policías para evitar el regreso de maestros.

La operación policial se produjo dos días antes de que se lleve a cabo el tradicional grito de la independencia, un acto que encabeza el presidente de México desde uno de los balcones del Palacio Nacional, en el Zócalo.