Washington - El presidente Barack Obama instó a la Cámara de Representantes a que apruebe la reforma migratoria después del receso de agosto, al expresar su "absoluta confianza" en que la versión aprobada por el Senado tendría el "sí" en ese órgano legislativo.

"Les urjo a que cuando regresen (del receso) hagan algo, presenten un proyecto de ley (...) y lo sometan a un voto", dijo Obama el viernes  durante una rueda de prensa en la Casa Blanca en la que destacó su preferencia por la reforma que aprobó el Senado el pasado 27 de junio.

"Tengo la absoluta confianza de que si ese proyecto de ley (del Senado) estuviese en el pleno de la Cámara Baja, éste se aprobaría", indicó Obama sobre la reforma, una de las máximas prioridades de su segundo mandato.
Según Obama, el poco avance de la reforma migratoria en la Cámara Baja se debe a las "políticas internas" de la bancada republicana, que insiste en votar sólo medidas que tengan el apoyo de la mayoría de sus correligionarios.

Obama se hizo eco del optimismo de los demócratas del Congreso sobre la versión aprobada por el Senado, pero los republicanos, que ocupan 234 escaños en la Cámara Baja, han dejado claro que se oponen a ésta y que prefieren una reforma en retazos y no de forma integral.

Citó como "prueba" de los beneficios de la reforma migratoria que ésta, según un informe reciente, aportaría a la economía un billón de dólares adicionales, y que la legalización de los inmigrantes indocumentados les permitiría comprar vivienda, fortaleciendo a ese sector.

La versión del Senado, según Obama, refuerza la seguridad fronteriza y exige cuentas a empresas que contraten a indocumentados, además de que impone requisitos para la legalización de los once millones de indocumentados, entre otros elementos.
Consciente de las críticas a la versión del Senado, Obama insistió en que "hay pocos problemas humanos que se puedan resolver al cien por cien".

El encuentro de casi una hora con la prensa en el Salón Este de la Casa Blanca fue el primero desde el pasado 30 de abril, horas antes de partir de vacaciones con su familia a la isla de Martha's Vineyard, en las costas de Massachusetts.

Obama aprovechó también para defender la reforma sanitaria de 2010 y atacó los continuos esfuerzos de los republicanos para anularla, asegurando que se trata de una "fijación ideológica" de la oposición que, a su juicio, no fortalecerá a la economía ni la clase media.

En tono particularmente combativo, Obama advirtió de que sería contraproducente si, dentro de las negociaciones presupuestarias, los republicanos arriesgan un cierre parcial del Gobierno sólo por eliminar los fondos para la aplicación de la reforma sanitaria.

La de la reforma migratoria fue la última de las preguntas que Obama tomó de ocho periodistas, en un encuentro dominado por asuntos como la seguridad nacional y la lucha antiterrorista, el presunto espionaje de estadounidenses y la crisis diplomática con Rusia por el asilo político otorgado al extécnico de la CIA Edward Snowden.

Su agenda legislativa se ha visto entorpecida en las últimas semanas precisamente por polémicas en torno a los programas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) o el atentado contra el consulado estadounidense en la ciudad libia de Bengasi en septiembre de 2012.

Así, Obama presentó una serie de medidas para fomentar la transparencia en los programas secretos de la NSA, incluyendo la creación de un grupo de trabajo de expertos independientes que hará recomendaciones para equilibrar las necesidades de seguridad y el respeto a la vida privada de las personas.

"No es suficiente que, como presidente, confíe en estos programas; el pueblo estadounidense también debe confiar en ellos", afirmó.

También apoyó cambios en el seno de un tribunal secreto que data de 1978 y que autoriza el espionaje electrónico de presuntos terroristas bajo la ley federal conocida como "FISA".

Aunque consideró que no tiene malas relaciones personales con el presidente ruso, Vladímir Putin, Obama comentó que, debido a los desacuerdos con Rusia por asuntos como los derechos humanos o el caso de Snowden, sería "apropiado" que EEUU haga una pausa, evalúe el derrotero de ese país y "recalibre la relación".

La rueda de prensa, en la que no abordó las negociaciones de paz en Oriente Medio -otra de sus prioridades- se produjo en unos momentos en que la tasa de aprobación a su gestión es del 44 por ciento, según recientes encuestas de la empresa Gallup.