Joe Arpaio, el tristemente célebre aguacil  del condado de Maricopa en Arizona,  es parte de un mecanismo bien organizado y debidamente financiado de  extremistas que, vivieron a la sombra de su mediocridad profesionalpero que en ausencia de una reforma migratoria, han salido a la luz como insignes defensores de las fronteras de este país. Cuando en realidad, no son más que unos xenofóbicos nativistas cuyas  ideas  caben en un Twitt.

La presencia de Arpaio no es nueva en la vida política y policial del sur de EE.UU. Durante la heroica lucha por los derechos civiles  personajes, violentos y hostiles al gobierno federal,  que hicieron lo imposible para  que prevalezca la segregación racial contra los negros en el sur,  llegaron a concitar atención publica y formar parte del debate nacional. Al final carentes de toda razón y propósito en sus efímeras carreras políticas se disiparon en el olvido y el oprobio.

Este es el caso de Arpaio. Cuya falta de respeto por las leyes de este país y la comunidad inmigrante lo han llevado a la corte,  para que esclarezca las denuncian de la que es acusado. Como era previsto las victimas de la política racista del alguacil no solo fueron los indocumentados sino ciudadanos americanos, pero de  piel marrón, por cierto.

Un testigo del juicio contra Arpaio  describió entre lágrimas haberse sentido "humillado, insignificante, indefenso", cuando fue detenido sin justificación mientras conducía su vehículo y al ser tratado irrespetuosamente por agentes del alguacil del condado de Maricopa.

Lo cierto es que en los últimos seis años  la oficina del alguacil ha sido objeto de constantes denuncias por acoso racial,  pero hay acusaciones más graves. Por ejemplo:  durante  su custodia   murió  el veterano de guerra  Ernest Marty Atencio. La familia de este  asegura que falleció después de que los oficiales de Arpaio le propinaran una paliza,  rompiéndole las costillas, y le disparasen por lo menos seis veces con una pistola eléctrica.

Así mismo Raymond Manuel Farinas, de 40 años, murió mientras se encontraba bajo custodia de la oficina del Alguacil.  Carmen Ramirez, madre de Raymond,  dijo que cuando vio el cuerpo de su hijo estaba cubierto de marcas: "Parecía como si lo hubieran golpeado con algo. También tenía una cortadura en su cabeza". Hasta el momento la oficina del forense ha dictaminado la muerte de Farinas como "pendiente", hasta que la investigación termine.

Arpaio no sólo ostenta un amplio prontuario de denuncias contra los derechos humanos.  También se le acusa de no investigar cientos de casos de abuso sexual en su condado. En su mayoría, por cierto, de mujeres y niñas Latinas a quienes el alguacil les negó su protección.

En efecto: en la población de El Mirage se reportaron más de 50 casos de abuso sexual que no fueron investigados correctamente por Arpaio, cifra que aumentó a cerca de 400 al comprobarse que en el condado Maricopa había más procesos sin tratar, muchos  de los cuales fueron víctimas de origen hispano.

Arpaio se limito a pedirle disculpas a la victimas por su negligencia y les solicito, cínicamente,  que vuelvan a presentar sus casos. Cabe destacar que la población de El Mirage le pago a la oficina del sheriff  $2.7 millones para que se encargue de la investigación sobre los abusos sexuales.

Bill Louis, ex-policía y autor de un libro que denunció las operaciones de Arpio, dijo:  "Nosotros sabemos que en la oficina del alguacil se  cuentan con los suficientes agentes y detectives para investigar, pero Arpaio comenzó a retirarlos del departamento de víctimas especiales, el cual investiga los casos de abuso sexual, para enviarlos a sus operativos de inmigración", y agregó que "otros oficiales fueron enviados a investigaciones  de anticorrupción, las cuales indicó, se concentraron en los "enemigos" políticos de Arpaio y todas aquellas personas que criticaban las acciones del controvertido alguacil". Es la ley de Joe Arpio.

El juicio de esta semana contra Arpaio representa el primer caso en el que la oficina del alguacil es acusada de aplicar de manera sistemática el encasillamiento racial contra los latinos y servirá como un referente de una demanda de derechos civiles similar, pero más amplia, interpuesta contra Arpaio en mayo por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Durante el juicio se reprodujo un video donde Arpaio le dice a Loud Dobbs de CNN que "si por  perseguir indocumentados me acusan de ser del  Ku Klus Klan pues es un honor ser del KKK".  Más claro no canta un gallo.

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