Hace menos de seis meses, el viernes 20 de julio, un nerdo solitario entró a un cine de Aurora, Colorado, donde mató a tiros a 12 personas y dejó heridas a 58, en el estreno de una película de Batman.

El pasado viernes 14 de diciembre, otro solitario, Adam Lanza cometió otro acto inexplicable, que rompe todos los esquemas. Después de matar a su madre, ingresó a la Escuela Elemental, Sandy Hook, de Newtown, Connecticut, donde roció a tiros a angelitos de 6 y 7 años.

El saldo: 20 menores muertos y seis adultos. Cuando ocurrió el incidente en Colorado, escribí una columna de la que reproduzco una gran porción, por su vigencia. No creo que los padres de la patria tuvieran la intención de promulgar la Segunda Enmienda a la Constitución, con el propósito de que los habitantes del país pudieran adquirir, como si fuesen caramelos, los sofisticados rifles de asalto del Siglo 21 con los que se cometen espantosas masacres.

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