WASHINGTON - La Casa Blanca y un grupo bipartidista de senadores lanzarán iniciativas separadas la semana próxima para reanudar las negociaciones tendientes a reformar el sistema de inmigración, una cuestión que ha languidecido en Washington durante años.

El presidente Barack Obama inicia su nueva ofensiva en busca de la reforma durante un viaje a Las Vegas el martes. El grupo de trabajo en el Senado también se propone delinear sus propuestas más o menos al mismo tiempo, según un asistente senatorial.

Aun antes de que se revelen formalmente esos planes, está surgiendo consenso sobre varios puntos clave, sobre todo la necesidad de establecer algún tipo de camino a la ciudadanía para los once millones de inmigrantes que están en Estados Unidos sin documentación habilitante. La Casa Blanca y los demócratas en el Senado favorecen un paquete legislativo amplio, mientras algunos legisladores republicanos prefieren lidiar con el tema por medio de proyectos de ley separados.

Las propuestas marcarán el comienzo de lo que presumiblemente será una campaña áspera y conflictiva después de las elecciones del 2012 en que la mayoría abrumadora de los hispanos votó por Obama. También representa un aviso para algunos líderes republicanos de que su partido necesita cambiar su postura sobre la inmigración.

El propósito del grupo senatorial es elaborar un proyecto inmigratorio para marzo y aprobar la legislación en el Senado para agosto, dijo el asistente, que requirió no ser identificado para hablar sobre deliberaciones privadas. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, también debería aprobar la legislación antes de que pasara a la Casa Blanca para la firma del presidente.

Para Obama, una reforma inmigratoria exitosa significaría cumplir una promesa formulada a la comunidad hispana después que no lo logró en su primer período presidencial, y podría ser vital para su legado. El presidente recibió el viernes al Grupo de Legisladores Hispanos en la Casa Blanca para debatir sus inminentes propuestas.

Después de su reelección, Obama prometió hacer de la reforma inmigratoria un tema prioritario en su segundo período.

"Creo que ya hemos hablado demasiado", afirmó el presidente durante una entrevista con la NBC en diciembre. "Sabemos cómo podemos arreglarlo. Podremos hacerlo de un modo amplio que cuente con el apoyo del pueblo estadounidense. Es algo que debemos hacer".

Funcionarios del gobierno dicen que la iniciativa de Obama será la continuación de los principios que enumeró durante sus primeros cuatro años en el cargo. Se cree que la base de su plan será su proyecto de reforma inmigratoria del 2011, que establece una vía hacia la ciudadanía para los inmigrantes sin documentación, refuerza la seguridad fronteriza, dispone penalidades obligatorias para los negocios que emplean a inmigrantes no autorizados y establece mejoras al sistema de inmigración legal.

Para los republicanos, atacar la reforma inmigratoria podría ser un recurso para aumentar su atractivo entre los votantes hispanos que son cada vez más importantes para las elecciones presidenciales. Los hispanos representaron el 10% del electorado en noviembre, y el 71% apoyó a Obama en contraste con el 27% para Romney.

En el Senado, los legisladores que trabajan en la iniciativa inmigratoria incluyen a los demócratas Charles Schumer de Nueva York, Dick Durbin de Illinois y Robert Menéndez de Nueva Jersey, así como los republicanos John McCain de Arizona, Lindsey Graham de Carolina del Sur y Marco Rubio de la Florida, según asistentes senatoriales.