WASHINGTON - El presidente Barack Obama nominó el viernes a un ex jefe del departamento legal del Pentágono como secretario de Seguridad Nacional, lo que parece indicar que ese departamento no se enfatizará tanto en temas de inmigración y seguridad fronteriza sino en los relacionados con el antiterrorismo.

Jeh C. Johnson remplazará a Janet Napolitano, quien dejó el puesto el mes pasado para ser la nueva rectora del sistema de instituciones de la Universidad de California.

Obama dijo que escogió a Johnson por su "profunda comprensión de las amenazas y retos que enfrenta Estados Unidos". Atribuyó a Johnson haber ayudado a diseñar e implementar políticas para desmantelar el corazón de al-Qaida en el exterior y repeler la añeja prohibición de homosexuales en las fuerzas militares.

"Él ha estado en la Sala de Análisis de Emergencias de la Casa Blanca, en la mesa en momentos de decisión", dijo Obama al anunciar la nominación.

El Departamento de Seguridad Nacional fue creado en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, una fecha que Johnson hizo notar coincide con su cumpleaños. Dijo que él estaba en Manhattan ese día y que se sintió motivado a hacer algo para ayudar al país en la respuesta a los ataques.

Sin embargo, dejó el servicio público en 2012. Dijo que se estaba asentando en la vida privada y en su trabajo en un bufete de abogados. "Yo no estaba buscando esta oportunidad", dijo el viernes. "Sin embargo, cuando llegó, no pude negarme".

La decisión de Obama de seleccionar a Johnson parece indicar que la agencia va a alejarse de su énfasis en inmigración para concentrarse más en proteger a Estados Unidos de un ataque.

A diferencia de Napolitano, Johnson ha pasado casi toda su carrera lidiando con asuntos de seguridad nacional, como abogado principal del Pentágono. Entre los asuntos con los que ha lidiado estuvo el cambiar las comisiones militares para enjuiciar a acusados de terrorismo en lugar de usar los tribunales civiles y supervisar el incremento del uso de aviones teledirigidos para ataques durante las guerras en Irak y Afganistán.

Napolitano, que llegó al departamento tras ser gobernadora de Arizona, dejó bien claro que su prioridad era la reforma de inmigración y reiteradamente promovió el tema en audiencias en el Congreso.

Johnson, un abogado multimillonario en su carrera civil, ha defendido las muertes selectivas de ciudadanos estadounidenses en el exterior por parte del propio gobierno norteamericano, así como el papel de la corte estadounidense para casos de espionaje y las batidas para proteger los secretos del gobierno.

Si el Senado lo ratifica, Johnson estaría a cargo un departamento con más de 20 agencias diferentes, un presupuesto de más de 45,000 millones de dólares y centenares de miles de trabajadores. En cualquier día, el trabajo incluye tomar decisiones sobre ayuda para casos de desastres, qué inmigrantes sin residencia legal deportar y cómo proteger a los pasajeros de aviones de ataques terroristas.

Matt Fishbein, quien trabajó con Johnson en un bufete privado y en un panel del Colegio de Abogados de Nueva York cuando el nominado era presidente a finales de la década de 1990, dice que Johnson es una buena opción.

"En última instancia, él es responsable por la seguridad en esta era de terrorismo", dijo Fishbein, socio en el bufete legal Debevoise & Plimpton en Nueva York. "Me imagino que eso significa que todos los días llega a su mesa información muy atemorizante que él va a tener que analizar y determinar si tiene bases. Tiene que proteger al mismo tiempo que se asegura de que no se extralimita ni viola las libertades civiles. Es una tarea muy difícil".