Por lo menos 20 personas han sido arrestadas después de impedir que dos autobuses que transportaban indocumentados siguieran su curso rumbo a una corte de Tucson, en Arizona.

Los manifestantes piden el cierre del programa de deportación instantánea del Departamento de Seguridad Nacional, conocido como "Streamline", por el cual miles de indocumentados son procesados y sentenciados anualmente por ingresar de forma ilegal a Estados Unidos.
 
Activistas en Arizona han realizado innumerables protestas en contra de esta iniciativa y denuncian que además de  violar los derechos humanos y civiles de los inmigrantes, representa un alto costo para los contribuyentes.

Consideran que este programa representa lo peor de la "criminalización de inmigrantes", pues los indocumentados carecen incluso de representación legal. El Tribunal de Tucson condena un promedio de 80 a 100 personas diariamente.

Los activistas criticaron al gobierno federal por mantener en operaciones el programa, el cual comenzó en Arizona en 2008 y en Texas en 2005, y al que califican como innecesario e injusto.

El hecho sucede en momentos en que Arizona y Texas realizan protestas en contra de abusos con los inmigrantes por parte de agentes de la Patrulla Fronteriza, quienes han realizado registros ilegales, detenciones indebidas y han empleado fuerza excesiva, según la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles, conocida por sus iniciales ACLU.