¿Son realmente tan sacrificados y trabajadores? ¿Promiscuos? ¿Les interesa lo que pasa fuera de su país? La periodista Ana Fuentes, que fue corresponsal internacional en Pekín para medios como CNN en español o Prisa Radio, recoge en “Cuando los chinos hablan” el testimonio en primera persona de ciudadanos que han decidido romper su silencio y hablar de la realidad de su país —su relación con la familia, con el poder, con el resto del mundo. Un libro apasionante que no podrás dejar de leer y que te ayudará a descubrir un país que aún es desconocido para Occidente.

Entre otros, aparecen en este fascinante relato un joven millonario nacionalista, un disidente torturado por la policía, un viejo maestro de kung-fu que ha dejado de entrenar por la contaminación, una campesina que se prostituye para pagar la mejor educación a su hijo… Historias reales de individuos de distinto nivel cultural y poder adquisitivo que impactan por lo insólito; que emocionan y que ponen fin a muchos clichés. Una obra coral resultado de una magnífica labor periodística que desentraña los misterios de un país desconocido aún hoy para Occidente. Para Fuentes ganarse la confianza de los protagonistas no fue fácil. Algunos nunca habían dirigido la palabra a un extranjero. Tras meses intensos de charlas e incluso alguna persecución policial acabaron hablando de sus metas y frustraciones. Este libro logra retratar a los habitantes de una China tan nueva como milenaria, que trata de superar los traumas del  colonialismo extranjero, las hambrunas del Gran salto hacia delante y las atrocidades de la Revolución Cultural.

Antes de vivir en China, la periodista Ana Fuentes tenía una imagen estereotipada de sus gentes: personas infatigables, capaces de sobreponerse a cualquier adversidad, pero a menudo faltos de empatía. Hasta que los conoció. Durante cuatro años descubrió un país complejo y plagado de contradicciones, donde la economía crece a ritmo de vértigo, la corrupción alcanza niveles desorbitados e Internet es sistemáticamente censurado. Se ganó la confianza de la gente, en general reticente a hablar con periodistas, y entrevistó a decenas de personas gracias a su fluidez en mandarín. Leer Cuando los chinos hablan es adentrarse en las casas subterráneas donde viven los campesinos que emigran a las ciudades, beber champán en las discotecas de moda con jóvenes millonarios y escuchar el relato escalofriante de un activista torturado. De la mano de Ana Fuentes conocemos a la señora Zhen, una cuarentona que ejerce a escondidas la prostitución, a Ma Chengcheng, una joven consumista que vive pegada a su computador o al taxista Zhang, nostálgico del maoísmo y de la época en la que Beijing era un pueblo grande.

Los relatos de Fuentes, reales y fascinantes, son indispensables para comprender de primera mano los entresijos de un país destinado a convertirse en la primera potencia del mundo. La lealtad a la familia, la relación con el poder y la cultura milenaria y las aspiraciones de futuro salen a la luz en este libro en el que los chinos, por fin, hablan.