Las películas hacen algo más que entretener a grandes y chicos. Ofrecen visionesdel mundo, movilizan deseos, influyen sobre nuestras posicionesy percepciones de la realidad. Las películas construyen cultura.

Esto, que sucede con los adultos, se acentúa con los jóvenes.Las películas desempeñan un papel fundamental en la vida delos niños. De ellas aprenden “lecciones” acercade cómo verse y narrarse a sí mismos en relación con los demás.Descubren cómo es y funciona la sociedad en la que viven,y cómo se los define socialmente.

Las películas de animación han irrumpido en la vida del séptimo arte proponiendo una nueva experiencia para las audiencias. Han demostrado al mundo que es posible emocionarse con una historia inteligente, tierna y técnicamente asombrosa, por más de que el protagonista sea un auto picarón o un juguete parlante.

Debemos mencionar ahora a Pixar, la empresa creada por Steve Jobs que ha inaugurado este nuevo género. Sus innovaciones tecnológicas, las humanidad que confieren a sus personajes y la sutileza de las emociones que abordan han seducido a todos.

La primera cuestión que las lleva a liderar las taquillas es la historia que narran. Son relatos llenos de ternura, con una trama intensa, muy humana y plagada de chistes o hechos cómicos. En medio de la trama sueñe haber siempre una de las cualidades que las personas más admiramos: la lealtad, el heroicismo frente a un ser querido. Los desenlaces son desgarradores, conmueven hasta la médula.

La segunda cuestión que hace que las palículas animadas sean un éxito rotundo son sus personajes. En cuanto la cinta comienza a rodar, el espectador se identifica perfectamente con el héroe, sus secuaces e identifica con claridad al villano. Pero lejos de caer en clichés o en fórmulas repetidas, los personajes son dimensionales, redondos, de gran profundidad.

Por último, y quizás lo más determinante, es la tecnología que implementan al realizarlas. Pixar, por ejemplo, ha hecho tan bien las cosas que ha recibido 22 premios Oscar, por sus cortometrajes como largometrajes, pero principalmente por sus logros técnicos.

Gracias a las tecnologías computarizadas que las mismas compañías desarrollan dotan a los films de una sensación de realidad sorprendente. Es fácil asumir que un personaje sea verosímil, creíble, si se le pueden contar hasta los pelos.

Los efectos especiales, el movimiento, la vibración, los colores, los matices, los juegos de cámara, ¡el formato tridimensional!... Las películas de animación constituyen en sí mismas una experiencia única para los amantes del cine.