En 2010, el jefe de sicarios del fallecido Pablo Escobar, el narcotraficante colombiano más peligroso del mundo, confesó haber activado cerca de 250 bombas en centros comerciales y otros lugares públicos, hacer estallar un vuelo comercial, matar a unas 250 personas y participar en otros tres mil homicidios. Todo bajo encargo y supervisión del Patrón del Mal, como lo llamaban en su entonces.

De acuerdo a un estudio del gobierno de Colombia, llegan a 15.000 las muertes ocasionadas durante las décadas de los 80 y 90 por el Cartel de Medellín, cuyo fundador y líder era Escobar.

Su sistema era famoso. Consistía en una pregunta muy sencilla: “¿plata o plomo?”. Todo aquel civil, policía, militar o gobernante que se interpusiera en su camino, debería aceptar el dinero en condición de soborno o se expondría a ser asesinado.

Entre los crímenes más notorios que se le atribuyen, se destaca por su espectacularidad el atentado en el que hizo estallar, en pleno vuelo, a un avión de la línea aérea Avianca, donde murieron casi 200 pasajeros.

Luis Carlos Galán fue un candidato a la presidencia del país caribeño, quien aparecía como claro ganador de las elecciones de 1989. Pero sus promesas y programas gubernamentales no se adecuaban a los intereses del mafioso. El político fue asesinado en una emboscada mientras que se trasladaba en carro.

Otro atentado de fama que llevó la rúbrica de Escobar fue el coche bomba que explotó frente al Departamento Administrativo de Seguridad, causando al menos 70 muertos y centenares de heridos.

El Espectador era el diario nacional que más denunciaba las actividades delictivas del narcotraficante. El 17 de diciembre de 1986 Pablo Escobar asesina a Guillermo Cano, director del periódico y uno de sus principales oponentes. Posteriormente, el 2 septiembre de 1989, pone un camión bomba con 100 kilos de dinamita. Al día siguiente el periódico titula "seguimos adelante".

Cuando se empezó a hablar de extradición en el país, a Pablo Escobar la idea de ser enviado a una cárcel en Estados Unidos lo hizo temer. Por eso ordenó la muerte de Rodrigo Lara, entonces ministro de Justicia y principal opositor a que los políticos estuvieran en la nómina de un narcotraficante.

Y estos son sólo algunos de los crímenes perpetrados por el Patrón del Mal.