La dieta vegetariana tiene múltiples beneficios para la salud, y también puede tenerlos para la figura; sin embargo, para obtenerlos hay que saber equilibrarla. Existen diversas alternativas para seguir este régimen y no todas se limitan 100% a alimentos de origen vegetal. Conoce más acerca de esta dieta, sus mitos y realidades.

¿De qué se trata la dieta vegetariana?


Más que una dieta, el vegetarianismo es un estilo de alimentación que se enfoca en el consumo de alimentos de origen vegetal y excluye o limita los de origen animal. Hay tres versiones principales de este régimen:

La dieta vegetariana más pura, que suprime todo tipo de carne y alimentos derivados de los animales.

La dieta lacto-vegetariana, que incluye comida vegana y lácteos.

La dieta lacto-ovo-vegetariana, que adiciona huevos, además de lácteos y alimentos vegetales.

¿Cuáles son sus beneficios?

La mayoría de las personas que se deciden a llevar esta dieta, lo hacen por las ventajas que aporta a la salud. De acuerdo con Eat Right, portal especializado en nutrición, se ha relacionado a la dieta vegetariana con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y crónicas, una menor incidencia de cáncer y un menor índice de masa corporal.

La Clínica Mayo menciona que, si bien los veganos suelen ser delgados, una dieta vegetariana no es automáticamente baja en calorías. La institución explica que el énfasis del régimen en consumir más frutas, verduras, granos enteros y proteínas de origen vegetal, puede contribuir a adelgazar; sin embargo, remarca que un vegetariano puede ganar peso si consume porciones muy grandes o muchos alimentos ricos en calorías como bebidas endulzadas, comida frita y algunos alimentos de soya como queso o hot dogs. Por lo que los veganos, al igual que los que no lo son, necesitan mantener el equilibrio entre las calorías consumidas y las utilizadas.

¿Pueden faltarme nutrientes en una dieta vegetariana?

Choose my plate, portal dedicado a la alimentación saludable, menciona que una dieta vegetariana puede aportar todos los nutrientes que el cuerpo requiere, siempre y cuando se esté atento de consumir fuentes variadas y adecuadas de los mismos, para cubrir las necesidades de calcio, proteínas, hierro, zinc y vitamina B12, presentes en los alimentos de origen animal. La Clínica Mayo recomienda:

Incluir suficientes alimentos con proteínas y hierro, como nueces, leguminosas, semillas y granos enteros. Así como, consumir alimentos ricos en vitamina C que ayuden al cuerpo a absorber el hierro, por ejemplo: fresas, cítricos, tomates y brócoli.

No olvidar las fuentes de calcio, como tofu, vegetales de hoja verde oscura, o cereales y bebidas enriquecidos con el mismo.

Obtener vitamina B12, de productos varios, enriquecidos con ella, como los de soya; o por medio de suplementos vitamínicos que deben ser recetados por un médico.

Consumir fuentes de zinc, como queso, si se comen lácteos; o bien, granos enteros, leguminosas y nueces.

Fuentes: Eat Right, Clínica Mayo y Choose my plate