Sea por la razón que sea, cada vez más gente decide no cocinar en casa y comer fuera, haciendo crecer esta industria ¡y a su cintura también!

Horarios apretados, jornadas largas de trabajo, muchos viajes o, a lo mejor, hasta flojera son algunas de las razones por las que muchos ya no comen en casa.

¿Eres tú de esas personas? Aquí varias razones  para que reconsideres volver a cocinar en casa.

1. No sabes lo que estás comiendo: Para que sus platillos sean más sabrosos y adictivos muchos restaurantes usan ingredientes “secretos” los cuales no revelan en el menú, como lo son la mantequilla, el aceite, el azúcar y la crema. Todos llenos de calorías que pueden estar escondidas en un platillo que aparentemente se ve saludable. Si comes en casa tienes control total de los ingredientes que usas.

2. Pierdes control de las porciones: ¿Te has fijado cómo en los restaurantes sirven cada vez platillos más grandes? Esto es porque muchos quieren justificar el dinero que estás pagando por ellos, y te dan un platillo que podría ser para dos personas. El resultado: terminas comiendo más de lo que deberías. En casa es mucho más fácil medir porciones, ya que puedes cocinar sólo lo necesario para evitar la tentación de seguir comiendo.

3. Calidad de los ingredientes: Muchos de los restaurantes, especialmente los de cadena que tienden a ser más baratos no utilizan los ingredientes de mejor calidad. Por supuesto, muy pocos restaurantes compran productos orgánicos. Cuando cocinas en casa te puedes asegurar que los ingredientes que estás utilizando son de la mejor calidad. Tú eres el que decide si quitas de tu dieta las hormonas, los pesticidas y los conservadores.

4. La tentación a la mano: Sí, terminas tu comida y llega la carta de los postres. Tú no tenías planeado pedir ese delicioso pay de limón. Pero ya está ahí, así es que lo ordenas. Cuando cocinas en casa puedes darte un gusto, pero es mucho más esporádico a si comes fuera todos los días.

5. Variedad en el menú: Si comes fuera tienes muchísimas menos opciones de alimentos a si tú preparas tus propios menús en casa. Cuando te enfocas en planear menús saludables puedes incluir una gran variedad a lo largo de la semana.

6. Engordas tú, pero enflaca tu billetera: Y no está de más mencionarlo, cuando comes fuera te llevas puestas esas calorías, y te sale mucho más caro que organizarte para ir de compras al súpermercado y cocinar tú mismo.

¿No lo puedes evitar y sigues saliendo a comer en restaurantes? Bueno, pues aquí unos cuantos consejos de eatright.org para que minimices el impacto que tienen estas salidas en tu peso.


1. Haz de tu comida una oportunidad para ejercitarte escogiendo un restaurante que te quede a 15 minutos caminando.
2. Pide más aperitivos en lugar de platillos principales.
3. Opta por carnes al horno o a la parrilla.
4. Sustituye las papas por ensaladas.
5. Empieza con un tazón de sopa o un sándwich pequeño y si sigues con hambre ordenas algo más
6. Pide platillos infantiles.
7. Si pides un steak pártelo a la mitad y guarda el resto para después.
8. Pide una cajita para llevar en cuanto te sirvan tu comida y guarda la mitad para después.
9. Comparte los platillos con los demás comensales.