Las mujeres que sufren de violencia doméstica, necesitan apoyo para separarse de quien la ejerce; sin embargo, pedir ayuda puede resultar complicado cuando se vive atemorizado, aislado o limitado de recursos. Tomar la iniciativa y tenderles una mano, puede hacer la diferencia e incluso salvar su vida.

Confirma tus sospechas

Si piensas que un ser querido puede estar en problemas de maltrato conyugal, pero no habla del tema, el primer paso es observar si están presentes algunas de estas señales que, de acuerdo con Help Guide, portal dedicado al bienestar de las personas y sus familias, son comunes en quienes sufren de violencia doméstica:

-    Se muestra nerviosa por complacer a su pareja y le da siempre la razón
-    Le reporta constantemente dónde y con quién está
-    Frecuentemente presenta lesiones “accidentales” y falta al trabajo o a la escuela
-    No sale de casa sin su pareja, ni frecuenta a seres queridos o amigos
-    Tiene acceso limitado al dinero o al auto
-    Luce deprimida, ansiosa, se ha vuelto retraída y se muestra insegura

¿Cómo ayudar?

Quien se encuentra dentro de una situación de violencia familiar, no siempre está dispuesta a compartir el problema, pues el miedo, la vergüenza o la impotencia, pueden ser intimidantes; por ello, el primero paso es no esperar a que te lo cuenten, sino tomar la iniciativa. La Línea Nacional sobre la Violencia Doméstica a la que puedes recurrir para obtener apoyo (1.800.799.7233), recomienda:

No tener miedo de hacerle saber que te preocupa su seguridad. Ayudarle a reconocer el abuso, que éste no es normal, no es su culpa, que no está sola y que merece ser feliz y estar segura.

Ser paciente y comprensivo. Entender que no le es grato hablar del tema, pero tomar en cuenta que decirle que estás ahí para ayudarle puede ser reconfortante y motivante para dar el gran paso. Lo que más necesitan quienes sufren de violencia, es saber que cuentan con alguien que les cree y les escucha.

No hacer juicios. Ni criticar sus decisiones. Aún si después de separarse de su pareja, vuelve a verlo.

Motivarle a participar en actividades fuera de su relación. En contacto con otras personas, familiares y amigos.

Proponerle acercarse a instituciones de ayuda
. Localizar una en tu comunidad y ofrecerse a acompañarla.

Ayudarle a armar una estrategia de salida. Como reunir documentos, dinero, tener un lugar a dónde ir, u ofrecer ayuda específica como cuidar a los niños o brindar transportación.

Recordar que tú no puedes “recatarle”. Aunque es difícil ver sufrir a un ser querido, son ellos quienes deben tomar la decisión de hacer algo al respecto. Recuérdales que estás a su lado, sin importar el camino que decidan tomar, comprende que pueden sentirse confundidos.

Fuentes: Línea Nacional sobre la Violencia Doméstica y Help Guide