Pedir para llevar los remanentes de un platillo que no terminamos en un restaurante, o guardar la comida que sobra en casa o el trabajo, para otro día o para consumirla más tarde, puede ser provechoso, pero también implica riesgos, si no se maneja adecuadamente. Conoce las medidas que debes tomar para que no te haga daño.

Refrigerar y calentar adecuadamente

Conservar los alimentos refrigerados, es el primer paso que debes tomar para evitar la proliferación de bacterias que pueden ser dañinas. La Academia de Nutrición y Dietética señala que los sobrantes de comida deben refrigerarse por lo menos a 40 grados Fahrenheit, como máximo a las dos horas de haberse servido. Mientras que en climas calurosos, lo recomendable es conservarlos a más de 90 grados Fahrenheit y refrigerarlos a más tardar una hora después de servidos. Para asegurarte que tus alimentos están bien resguardados, verifica frecuentemente el termómetro del refrigerador, lo mismo de casa, que de la oficina.

Dónde se guardan los alimentos también es importante para protegerlos. La institución remarca la importancia de almacenarlos dentro de recipientes limpios y herméticos, en la nevera.

El momento de calentarlos es crucial, pues de acuerdo con La Academia de Nutrición y Dietética, de que alcancen la temperatura adecuada, depende la eliminación de bacterias que pudieran estar presentes. Por ello, la entidad puntualiza que los remanente de comida que se recalientan deben llegar a los 165 grados Fahrenheit, incluyendo todos los alimentos contenidos en el platillo, que siempre deben medirse en su zona central o más gruesa.

Utilizar un termómetro es la única forma certera de saber que nuestros alimentos han alcanzado la temperatura segura para consumirlos. Así que, si acostumbras reservar parte de tus comidas, debes contar con uno. Eso sí, asegúrate de lavarlo con agua caliente y jabón después de cada uso y de mantenerlo en un lugar limpio.

Otras medidas de precaución

Las fechas de caducidad son especialmente importantes. Si sueles comprar alimentos ya preparados y listos para su consumo, verifica siempre su tiempo de vida y si los cambias de envase, traslada también la etiqueta con la fecha o anótala en el recipiente. Si tienes dudas, es mejor desecharlos.

Tus sentidos pueden no ser tan confiables como te imaginas. De acuerdo con La Academia de Nutrición y Dietética, el olor y sabor de la comida, no siempre pueden indicarnos si está echada a perder. Es por eso que es tan importante seguir las recomendaciones de manejo seguro.

Muchos de nosotros recurrimos al horno de microondas para descongelar alimentos ya preparados, y con éstos es sumamente importante seguir al pie de la letra las instrucciones de preparación, ya que, de acuerdo con la Academia, pasos como voltear o revolver los alimentos a la mitad del tiempo de descongelación, promueve un calentamiento uniforme. Lo mismo ocurre con el período de reposo recomendado, durante el cual la temperatura de los alimentos puede elevarse algunos grados.

Fuente: Home Food Safety