Presentado por:
Frances Fox
Frances Fox


(Del libro:Sexo, La puerta a Dios. Autores: Verónica del Castillo, Frances Fox y Cecilia Katchadodurian)

Protección sexual
No hay duda de que el mundo de los espíritus existe. Todas las religiones nos advierten de su influencia. Hoy, la mayoría de nosotros aceptamos que los fantasmas y los espíritus existen de la misma manera como creemos en los ángeles. Lo que se conoce poco es la fuerza de la intención de los espíritus “malos” y cuán concentrados están en nuestra vida amorosa y, en particular, en nuestra vida sexual. Me entristece observar la forma en que su presencia y sus intenciones a menudo se aseguran de que las parejas no se lleven bien.  En esa búsqueda pueden ejercer una influencia increíble en nuestra vida sexual.

Cerramos con llave las puertas de nuestro hogar por las noches para protegernos, pero no hemos tenido los conocimientos suficientes como para brindar protección a nuestra vida sexual. Debido a nuestra falta de conciencia de su influencia, no hemos purificado nuestra recámara y nuestra cama para deshacernos de la mala energía. Por ejemplo, ¿limpiaste tu cama después de terminar con tu última pareja sexual? ¿Eliminaste las energías de inseguridad cuando tu pareja se esforzó por lograr una erección? ¿Limpiaste tu cama y tu habitación de tu agotamiento por el exceso de trabajo?

Espíritus negativos pueden invadir tus espacios y tu cama y tener sexo contigo
Hay diferencia entre tener un sueño placentero acerca del sexo y lo que es un tipo de ataque sexual psíquico. Estos espíritus muy “sexuales” no sólo te invaden, sino que invaden tu recámara. Con frecuencia dichos espíritus tienen sexo con las personas por la noche. Las víctimas (que pueden ser hombres o mujeres) de la violación a menudo sienten que está soñando o incluso disfrutándolo. El día siguiente se sienten exhaustas porque el sexo con un espíritu es una especie de ataque de un vampiro y el espíritu literalmente las vacía de energía. A menudo la víctima encuentra que en un inicio está adormilada y después es incapaz de mover el cuerpo durante el “sexo”. Este estado hipnótico permite que el espíritu se aproveche de la persona.

Recomiendo que si sientes que ese atontamiento poco natural te vence, te levantes y te duches. El agua es un elemento purificador y liberador y le desagrada a los espíritus.


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