¿Sabías que la piel del rostro necesita cuidados especiales en la primavera? Muchas veces creemos que no pasa nada al exponerla a los cambios ambientales de cada estación, pero si descuidas tu piel, puede envejecer prematuramente y volverse muy frágil.

La palabra experta del doctor Mitchell Chasin, fundador y director médico del Reflections Center for Skin and Body de Nueva Jersey, te orienta con algunos consejos para que le des a tu piel un tratamiento adecuado. ¡Anótalos!

Los climas ligeramente fríos y húmedos son buenos para la piel, especialmente si estás al aire libre, donde la humedad impide que tu piel se reseque.

Según aumenta la temperatura, recuerda aumentar el uso de protector solar, sobre todo si pasarás mucho tiempo al sol.

No olvides usar un protector para tus labios a base de vaselina, para evitar que se agrieten y escamen.

Donde sea que vivas, usa cada semana una máscara facial para eliminar las células muertas e hidratar la piel. El Dr. Chasin recomienda una máscara a base de bambú, fortificada con antioxidantes y vitaminas A, C y E.

El bloqueador solar es especialmente importante si tienes problemas en la piel. Aunque el sol primaveral no alcanza a broncearte, puede hacerte daño a largo plazo.

Elige el bloqueador solar y el humectante que van con tu piel. De lo contrario, tendrás una piel oleosa.

Una dieta sana (vegetales y frutas frescas, carnes magras, nueces y semillas, y grandes cantidades de agua) ayudarán a combatir el acné y harán que te veas fabulosa. Si el acné es grave, evita azúcares simples y el exceso de lácteos. Si además eres adolescente, evita los helados.

A su vez, Suki Kramer, presidenta, fundadora y creadora de la línea Suki Skin Care, sugiere tener en cuenta:

· Busca productos naturales, con pH balanceado, de eficacia comprobada, que sean seguros y te hagan sentir bien.

· Pasa unos minutos al sol para fijar la vitamina D, especialmente si tu piel es oscura, pero no te sobreexpongas

· Consigue un humectante adecuado al clima donde vives, y no dejes de exfoliarte.

FUENTES: 

Reflections Center for Skin and Body