Si la vida en pareja a veces resulta complicada, mucho más lo es cuando hay hijos de por medio. Y es aún más difícil cuando, como sucede muy a menudo, uno de los dos aporta hijos de relaciones anteriores.

¿Cómo actuar en este caso para que la organización de las fiestas y la convivencia no arruinen la alegría y los festejos?

Los especialistas recomiendan no forzar la relación con los hijos de la pareja. Proponen que el papel de criarlos siempre debe recaer en su progenitor: él es quien se debe hacer cargo de la relación afectiva, las felicitaciones, las reprimendas y los consejos.

Sólo después de muchos años de convivencia y en relaciones fluidas, íntimas y amistosas, se puede incorporar esta faceta de autoridad con el niño. Un lujo que te ahorrará el desagradable: “tú no eres mi madre”.

1. ¿Dónde pasar la celebración? Luego de decidir con tu pareja dónde festejarán las fiestas, tú debes mantenerte al margen de cómo maneje él la relación con sus hijos y con su ex. Puedes apoyarlo, incluso aconsejarlo, por supuesto, pero deja que se ocupe él. Será mejor para todos.

2. Ellos vs. Tú. Más allá de cómo sea tu relación con sus hijos, si es realmente buena, si casi no se ven, si ellos no te dirigen la palabra…, durante las fiestas transfórmate en un cómplice, en confidente, haz travesuras con ellos, diviértelos, sorpréndelos.

3. Tus hijos. Puede ocurrir que intentando ganar la confianza de los niños de tu pareja y haciendo todo lo posible para que ellos también lo pasen en grande, tus hijos se pongan celosos o los lleve a enfrentarse a ellos. Por eso, la moderación es fundamental: sé cariñosa con los hijos de tu pareja, intenta que se adapten y relacionen pero siempre poniendo en primer lugar a tus niños.

4. Como siempre: la comunicación. Planear cómo serán las fiestas con tu pareja es fundamental. Habla con él sobre lo que harán esos días, qué actividades podrán hacer que les gusten a todos y establecer algunos puntos de acuerdo y de equilibrio. Es importante llegar a una ecuanimidad en los premios y castigos, y mostrar una actitud justa tanto con los hijos propios como con los de la pareja.

5. Dales espacio. Probablemente los hijos de él, o los tuyos, no estén muy a gusto con el programa que les impusieron para Año Nuevo y prefieran estar en otro lado. Por eso, además de organizar actividades que les diviertan y entusiasmen a todos, dales su espacio, no estés encima de ellos preguntándoles cada cinco minutos si están bien o pidiéndoles que sonrían. Manténganse juntos, unidos, conversando, celebrando, pero sin presionar y respetando sus tiempos.

6. No abuses emocionalmente de los menores. No caigas en la tentación de querer modificar el comportamiento de tus hijos, o los de tu pareja, a través de manipulaciones basadas en el miedo, el chantaje o la culpa. Es mejor tener una relación sana con tu familia y las personas que te rodean.

Recuerda: Siempre apóyate en las recomendaciones de un profesional de la salud familiar.

Fuente: www.goodtherapy.org