La primavera es un buen momento para las limpiezas renovadoras, y esto incluye tu piel. Si comienzas ahora, llegarás al verano con un aspecto sano, limpio y radiante. Te damos consejos fáciles de aplicar para mejorar la piel de todo tu cuerpo.

Para la prevención de los problemas en la piel:

Cuida la alimentación. Como sabes, cuanto más natural, mejor. Hay verduras y frutas que aportan mucho a tu piel, como las de color intenso por su alto contenido de vitaminas. Por otro lado, las comidas procesadas, las frituras y el exceso de grasas, sal y azúcares hacen que tu piel se vea inflamada y grasosa, y acentúan problemas como la celulitis y el acné.

Toma suficiente agua. Una media de dos litros (algo más de medio galón) de agua al día es necesaria para asegurar el buen funcionamiento de las células y la turgencia de la piel, te ayuda a liberarte de toxinas y te mantiene hidratada.

Tratamientos con profesionales:

Tanto para la piel del rostro como la del cuerpo, hay una variedad de técnicas que pueden emplearse en un salón de estética o en el consultorio del dermatólogo. Microdermabrasión, fototermólisis, drenaje linfático, cosmética fotodinámica y otros tratamientos, te permitirán lograr, con una media de una o dos sesiones por semana, cambios profundos y duraderos. Puedes ver estos resultados durante el verano si comienzas ahora.

Tratamientos caseros:

Puedes desintoxicar la piel del cuerpo con el cepillado seco. Este tratamiento casero consiste en cepillar en círculos o con golpes suaves y breves, de acuerdo a la zona, cada parte del cuerpo excepto el cuello y el rostro. Lo haces con una esponja vegetal, un cepillo largo con agarradera o el que usarías para la espalda. Tanto el cepillo como la piel deben estar secos y cada sesión diaria no dura más de 10 minutos. Con esta técnica, estimulas el flujo sanguíneo, que tonifica tu piel, y el linfático, promoviendo la desintoxicación.

Las duchas frías también fortalecen los tejidos y hacen que la piel se vea turgente. Alcanza con terminar la ducha diaria con medio minuto de agua fría, aplicada sobre todo a las zonas críticas. Complementa esta técnica con un gel exfoliante aplicado con esponja mientras usas el agua, y una crema humectante fluida después del baño.

La piel del rostro necesita trabajo profundo una vez a la semana, que puede hacerse con una máscara de arcilla que elimine a fondo las células muertas. A diario, usa los tríos de cremas formulados para el cuidado en tres pasos: limpiar, humectar y tonificar. La limpieza eliminará impurezas y células muertas; la humectación le ayudará a conservar la humedad que necesita para mantenerse lozana, y la tonificación afinará los poros y fortalecerá la piel. Entre las tres completan el proceso de desintoxicación que deseas.

El cuidado habitual:

Trata de mantener tu piel a salvo de la agresión de los factores externos. Usa un protector solar siempre que estés al aire libre, evita los ambientes muy contaminados y usa ropa ligera, en telas naturales, que permitan respirar a tu piel.