A todos nos pasa, nos acordamos de nuestro cuello, sólo ¡cuando empieza a dolernos! Sin embargo, si lo tomáramos en cuenta más seguido, podríamos ayudar a prevenir la tensión muscular en el mismo que llega a causar serias molestias. Averigua cómo cuidarlo.

Cuidar tus movimientos ¡es cuidar tu cuello!

Si al llegar a casa, las molestias en tu cuello se encargan de recordarte la larga jornada de trabajo que experimentaste, es una señal de que al realizar tus labores en la oficina, tienes hábitos de postura o movimientos que pueden afectarlo.

Los más comunes son: sentarnos de manera inadecuada, es esencial tener un soporte amplio en la espalda; sostener el teléfono entre la oreja y el hombro, lo que genera una tensión innecesaria en el cuello, así como, tener la pantalla de la computadora en un posición que nos obliga a inclinar la cabeza.

Existen otros errores que pueden perjudicar tu cuello. El Diario de la Nena, los explica uno a uno y te ofrece prácticas soluciones. Haz clic aquí para leer el artículo completo.