Si cada mañana el café es tu mejor arma para decirle adiós al sueño, se debe a una buena razón. La cafeína tiene la propiedad de estimular el sistema nervioso central, disminuir la fatiga, hacerte despertar y mejorar tu concentración y enfoque. Sin embargo, si te pasas de la dosis recomendada puede provocar efectos negativos como insomnio, nerviosismo, irritabilidad, malestar estomacal, ritmo cardíaco acelerado o temblores musculares.

Pero la pregunta es: ¿cuándo es demasiado? De acuerdo con un estudio reportado por la clínica Mayo, para la mayoría de los adultos sanos la dosis moderada es de 200 a 300 miligramos o de dos a cuatro tazas de café al día. Si consumes más de 500 a 600 miligramos los efectos negativos pueden aparecer. Aunque si eres más sensible a la cafeína que la mayoría de las personas, incluso cantidades pequeñas como una taza, podrían provocarte inquietud y problemas de sueño.

La manera en que tu cuerpo reacciona a la cafeína, en parte está determinada por la cantidad que estás acostumbrada a consumir. Si no la tomas regularmente, tenderás a ser más sensible a sus efectos. Otros factores pueden ser la masa corporal, la edad, el uso de medicamentos y las condiciones de salud, como los trastornos de ansiedad. La investigación también sugiere que los hombres son más susceptibles a los efectos de la cafeína que las mujeres.
 
Un exceso en su consumo puede afectar tu sueño provocando un círculo vicioso, por ejemplo, si tu carga de trabajo es mucha y tienes estrés. Estos factores harán que te sientas más cansada durante el día y que tengas que recurrir a la cafeína para despertar. Sin embargo, esta acción te impedirá conciliar el sueño durante la noche y nuevamente a la mañana siguiente necesitarás consumir más.

Las reacciones negativas pueden aumentar si se combina con medicamentos. Los antibióticos aumentan la duración de la cafeína en el cuerpo y sus efectos no deseados, la teofilina puede causar náuseas, vómitos y palpitaciones cardíacas, y algunos suplementos a base de hierbas, como los que se usan para prevenir resfriados, aumentan la concentración de cafeína en la sangre y los efectos desagradables.

Si consideras que tu consumo de cafeína es alto, prueba estos consejos para disminuirlo:

•    Lee las etiquetas. Recuerda que no sólo en el café se encuentra presente, también en algunos tés, refrescos, chocolates, entre otros.
•    Recorta el consumo gradualmente. Si la dejas de golpe puedes sentir dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad y nerviosismo, pero si lo haces poco a poco tu organismo se acostumbrará sin sufrir efectos de abstinencia.
•    Revisa los envases de los medicamentos para saber si contienen cafeína y consulta a tu médico para ver si puedes sustituirlos.
•    En cualquier caso, no te olvides de visitar a tu médico quien sabrá orientarte mucho mejor sobre cualquier duda que pudieras tener acerca del adecuado consumo de cafeína para ti.

Fuente: www.mayoclinic.com - www.heart.org