Cuando una mujer se queda embarazada su dieta cambia radicalmente. La explicación es obvia: la salud y el crecimiento del bebé dependen íntegramente de su alimentación. Por eso, los nutrientes, vitaminas, grasas, minerales y proteínas son fundamentales durante el embarazo y también durante la lactancia.

Según la revista A todo Madre, publicado en el portal IniciativaT.com, hay estudios que hablan acerca de cómo el ambiente del útero puede afectar la salud del bebé a largo plazo en cuanto a autismo, alergias, asma y otras condiciones crónicas. El aceite de coco contiene grandes cantidades de ácido láurico, un ácido graso que protege el sistema inmune del feto y del recién nacido.

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