Cuando te casas o inicias una relación, está implícito que aceptas compartir algunas tradiciones, costumbres,  eventos y otras celebraciones con la familia de tu pareja y viceversa,  pudiendo o no ser de tu agrado estas tradiciones y/o la familia.  

Decidir si pasarlo con la familia de tu novio o con tus seres amados en las fiestas navideñas se puede convertir en un dilema que si no se trata con cuidado puede deteriorar la relación y será el pretexto perfecto para iniciar una pelea o poner a prueba tu relación de pareja.

Es básico permitir que tanto tú como él disfruten estas fechas memorables en familia, no se vale decir que no te caen bien sus familiares y por eso quieres que cada quien se lo pase con los suyos, pues lo más importante es que se reúnan como núcleo familiar con sus seres amados y que vean estos momentos como una oportunidad para estrechar vínculos.

A continuación te doy algunos consejos para que trates este tipo de asuntos con tu pareja:

Los primero es tener una buena actitud. Cuando hables con tu pareja, disponte a escuchar sus puntos de vista y necesidades, no te cierres a conseguir lo que deseas, mejor ten en mente que deben llegar a un acuerdo.

Con equilibrio.  Pasen la mitad de fiestas con tu familia y la mitad con la familia de tu pareja, también depende mucho de sopesar cómo lo hicieron el año pasado y si por ejemplo estuvieron más con su familia que con la tuya entonces inviertan los papeles, el propósito es que ambos estén felices y sea equitativo.

Causas de fuerza mayor. Si en su familia hay alguien que está enfermo, por ejemplo que sus padres o alguno de sus familiares tenga una enfermedad terminal, entonces tienes que dar tu “brazo a torcer” te lo digo por experiencia. El año pasado yo le pedí a mi pareja que me acompañara a pasar Navidad con los abuelos porque uno de ellos está enfermo de cáncer terminal, y sin titubear dijo que sí, ya que la abuela estaba muy delicada de salud y no sabíamos cómo iba a progresar su tratamiento. En estos casos no hay mucho que discutir.  

Invítalos. Cuando la familia es pequeña, puedes invitarlos a celebrar las fiestas en tu propia casa, es cierto que implica más trabajo, pero suele ser un lugar neutro y ambas familias pueden asistir. Recibir a la familia de tu pareja es una de las oportunidades más bellas que Dios te puede dar para entablar buenas relaciones con ellos.

Pero sobre todo, procura no hacer críticas o juicios en contra de los miembros de la otra familia, esto podría terminar en enojo y en un conflicto que ni tu ni tu pareja desean.

Por último y no por eso menos importante es necesario estar receptivo a que pueda haber cambios en los acuerdos establecidos: Nada es seguro en esta vida y mejor hay que estar preparados para los cambios y para tomar decisiones sabias en todo momento, decisiones que no solo te beneficien a ti.