SAN DIEGO (California) - El renombrado arquitecto Eugenio Velázquez fue sentenciado el lunes a seis meses de prisión por tratar de introducir a Estados Unidos varios kilos de cocaína por un carril destinado a conductores preseleccionados como confiables en la frontera con México.

Velázquez abrazó a su esposa, sus hijas y otras personas que lo acompañaban luego de que un juez federal de San Diego le ordenó reportarse en prisión el 11 de enero para comenzar a cumplir su condena de seis meses bajo custodia federal, seguidos por seis meses de arresto domiciliario.

La sentencia es inusualmente benevolente para la cantidad de drogas involucradas (12,8 libras de cocaína, o 5,8 kilos), pero el juez Thomas Whelan dijo que Velázquez fue capaz de convencer al gobierno de que fue obligado a cruzar la frontera con los estupefacientes.

La fiscalía había solicitado una condena de dos años y medio de cárcel.

Velázquez, quien se declaró culpable en junio por un cargo de importación de sustancias controladas, fue descubierto cuando un perro entrenado alertó a los inspectores que encontraron cinco paquetes en la batería de una camioneta en el puerto de entrada de San Ysidro en San Diego.

El arquitecto, quien cuenta con las ciudadanías mexicana y estadounidense, pertenece a la clase social acomodada de la ciudad de Tijuana en el noroeste de México que colinda con San Diego, y en consecuencia dista del estereotipo de persona desafortunada, sin educación, subempleada que suelen tener quienes pasan droga a Estados Unidos para los carteles mexicanos del narcotráfico.

Vive en un modesto barrio suburbano de San Diego y tuvo una próspera carrera como arquitecto de algunos de los más prominentes edificios de la frontera mexicana en la última década, incluyendo la nueva catedral, una expansión del Centro Cultural de Tijuana y las oficinas de la policía.

Sobre los motivos que tendría un reconocido arquitecto en la cima de su carrera para arriesgar tanto de esa manera, el mismo Velázquez se encargó de explicarlos.

En una carta enviada la semana pasada al juez Whelan, Velázquez afirmó que fue amenazado por criminales de que matarían a su familia en San Diego y Tijuana en caso de rehusarse.

"Temor e incertidumbre son los peores consejeros que uno puede tener", escribió. "Te paralizan y uno comete estupideces porque tu mente se confunde".

El abogado del acusado, Jeremy Warren, también le escribió al juez para expresarle: "Eugenio Velázquez no es el típico acusado detenido en la frontera".

Nacido en Estados Unidos, criado y educado en México, el profesor universitario, católico devoto, ha desarrollado 400 proyectos residenciales, comerciales o de otro tipo durante 30 años de carrera, durante la cual que también fungió como presidente de la Asociación de Arquitectos de Tijuana un periodo. Sus trabajos van desde prácticos parques industriales para corporaciones multinacionales a las afueras de Tijuana hasta algunos de los lugares más reconocidos de la ciudad.

Zeta, un periódico local en Tijuana conocido por investigar el crimen organizado, llamó a Velázquez el personaje cultural del año de 2008. Ese año, abrió el Centro Cultural de Tijuana conocido como "El Cubo", una estructura de 9 millones de dólares que alberga grandes exhibiciones artísticas.