COLUMBIA - De acuerdo a la agencia internacional de noticias, Reuters, el republicano Mitt Romney parecía tener dificultades para afianzar su posición después de que su enorme ventaja en las primarias presidenciales en Carolina del Sur pareciera reducirse y afrontara una creciente presión para que dé más detalles sobre sus enormes posesiones financieras.

Una nueva encuesta de CNN dijo que la ventaja de Romney sobre su rival Newt Gingrich antes de las primarias del sábado se había reducido a 10 por puntos porcentuales, con un 33 y un 23 por ciento respectivamente, desde la ventaja de 19 puntos hace dos semanas.

Los resultados, y una clara sensación de urgencia en la campaña de Romney, sugirieron que los llamamientos de Gingrich para que Romney haga públicos su declaración de la renta y los esfuerzos para etiquetar al ex gobernador de Massachusetts como un elitista alejado de la realidad podrían estar haciéndose eco en Carolina del Sur, donde la tasa de desempleo se sitúa cerca del 10 por ciento.

El jefe de campaña de Romney en Carolina del Sur, Curtis Loftis, hizo un llamamiento a sus seguidores a participar masivamente el sábado en la votación.

"Tenemos que trabajar más. Tenemos que conseguir que todos vayan a las urnas, o no seremos capaces de mandar a casa Obama", dijo ante una multitud en la zona residencial de Columbia.

Gingrich, un ex presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, parece haber encontrado una línea efectiva de ataque en los últimos días, atrayendo aplausos durante los discursos en los que ha hecho hincapié en la necesidad de crear puestos de trabajo.

En un acto de campaña el miércoles, Gingrich calificó el rechazo del presidente demócrata, Barack Obama, al proyecto del oleoducto Keystone de una decisión "increíblemente estúpida" que costaría miles de puestos de trabajo.

Gingrich ha ido dando marcha atrás poco a poco de una estrategia mal aceptada de llamar a Romney asesino de empleos por el tiempo que pasó al frente de Bain Capital, una firma de capital de riesgo que reestructuraba compañías y a veces despedía a trabajadores en el proceso.

Romney, el favorito en la carrera por la candidatura republicana para enfrentarse a Obama en las elecciones del 6 de noviembre, sumó más problemas el martes.

El ex ejecutivo, con una fortuna estimada en 270 millones de dólares (unos 209 millones de euros), reconoció esta semana que su tasa de impuesto sobre la renta es de aproximadamente un 15 por ciento, muy por debajo de las tasas que pagan la mayoría de los asalariados estadounidenses.

La tasa de Romney es menor porque la mayoría de sus ingresos proceden de inversiones, y según las normas fiscales estadounidenses, las ganancias de capital se gravan al 15 por ciento.

Su comentario colocó a Romney al frente de un debate nacional sobre la equidad del impuesto sobre la renta de Estados Unidos, una discusión a la que Gingrich se sumó felizmente el miércoles declarando que él pagaba un tipo de un 31 por ciento.

La revelación de Romney se produjo después del debate de candidatos del lunes por la noche, en el que Romney - que lleva tiempo mostrándose reacio a hacer pública su declaración de la renta - dijo por primera vez que facilitaría esa información, pero no antes de abril, la fecha límite para la presentación de los impuestos federales y bastante después de la mayoría de las primarias clave.

Los interrogantes sobre las finanzas y la riqueza de Romney han deslucido un tanto su campaña, que hace sólo unos días parecía dirigirse hacia una fácil victoria en Carolina del Sur, que supondría un enorme paso hacia la nominación.

Los intentos de Romney por alejarse de la cuestión fiscal y volver al mensaje de su campaña de sumar empleos sufrieron otro golpe miércoles por la mañana cuando el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie, un aliado clave de Romney, le instó a que hiciera pública su declaración de la renta.

Christie quitó importancia a la idea de que la declaración revelaría muchos aspectos desconocidos sobre la fortuna de Romney, asegurando en el programa "Morning Joe" de MSNBC que todo se quedaría en "mucho ruido y pocas nueces".

Christie sugirió que la atención que se presta a las finanzas de Romney era sobre todo una cuestión política, destinada a minar al favorito antes de las primarias de Carolina del Sur, la tercera contienda en la batalla estado por estado por la nominación.