NUEVA YORK - Una madre de familia de un suburbio neoyorquino sospechosa de dirigir un prostíbulo de alto vuelo en Manhattan comparece el lunes en los tribunales, pero junto a ella, en esta ocasión son sus abogados los que han captado la atención judicial.

Anna Gristina, de 44 años, que es madre de cuatro y reside en Monroe, Nueva York, se ha declarado inocente de fomentar la prostitución. Fue detenida bajo fianza de 2 millones de dólares.

Gristina, nacida en Escocia, es acusada de operar un servicio de prostitución de alto vuelo durante 15 años y de alardear de tener conexiones con las autoridades. Según una investigación de cinco años la mujer afirmó que había acumulado millones de dólares y creen que debe tener el dinero oculto en algún lugar.

Un juez desea escrutinar sus finanzas a fin de determinar si debe continuar recibiendo la defensa de un abogado pagado por el tribunal.

"El lunes simplemente se lo preguntaré", indicó el magistrado de la Corte Suprema estatal, Juan Merchan, en una audiencia el miércoles, según documentos judiciales. Gristina, que no estuvo presente, fue representada por uno de sus abogados Richard Siracusa.

Merchan también desea esclarecer el papel de otro de los abogados de Gristina, Peter J. Gleason, en el caso. El juez dijo el miércoles que le preocupaba que Gleason hizo declaraciones a los medios sin haber formalizado con documentos su papel de defensor.

Gleason se abstuvo de hacer declaraciones el domingo.

El abogado de derechos civiles Ronald Kuby señaló que se presentaría el lunes a fin de alegar de que Gleason ejercitó su derecho constitucional y ha actuado dentro de un marco legal ético en sus declaraciones a la prensa. Entre otras cosas, Gleason dijo que Gristina había iniciado un servicio de citas legítimo, negó las acusaciones y se mostró airado por las acusaciones de la fiscalía de que había organizado encuentros con menores de edad.

Entretanto, la socia de Gristina, Jaynie Baker, encargada de reclutar a la clientela del servicio de citas, sigue prófuga, pero ha contratado a un veterano abogado litigante, Robert Gottlieb. Éste dijo que se había puesto en contacto con la fiscalía en nombre de la coacusada pero no dio más detalles.

La fiscalía de Manhattan se abstuvo de abordar el caso.